El Tiempo de Pergamino
Policiales
 Martes 24 de Marzo de 2015

SEMANARIO EL TIEMPO

Editorial: La voz del pueblo se hizo sentir en el poder judicial

El viernes pasado se vivió en nuestra ciudad el primer juicio ante jurados populares de su historia (el segundo de la provincia de Buenos Aires). Un ciudadano fue acusado de intentar matar a otro. El pueblo pergaminense hizo sentir su voz, y lo declaró "no culpable".

Cuando los pueblos que hoy conforman Estados Unidos comenzaron su camino hacia la libertad, las autoridades de la corona británica acusaron a los líderes del movimiento revolucionario como traidores a la patria. Y les iniciaron procesos penales. Quisieron que fueran juzgados en las islas de la reina. Sin embargo, los colonos aceptaron ser juzgados pero ante jurados populares y en su lugar de origen. Todos terminaron absueltos. El pueblo hizo sentir su voz, y su poder.

El viernes pasado se vivió en nuestra ciudad el primer juicio ante jurados populares de su historia (el segundo de la provincia de Buenos Aires). Un ciudadano fue acusado de intentar matar a otro. El pueblo pergaminense hizo sentir su voz, y lo declaró “no culpable”. La fiscalía no tiene recurso contra esa decisión soberana. Es la decisión democrática de la gente y, cuando se decide por la inocencia, no es apelable por ningún poder del estado.

Los detalles del caso son eso, detalles. Lo importante de lo ocurrido es que, por primera vez en la historia ciudadanos de Pergamino luego de oir las posiciones de las partes (fiscalía y defensa), de ver la prueba, escuchar testigos y peritos, ejercieron su poder y decidieron si uno de ellos, un par, debía ser considerado culpable o inocente. Y ya nadie podrá modificar lo decidido por ese cuerpo formado por doce ciudadanos pergaminenses.

Además, en la anécdota quederá que Guillermo Burrone fue el juez de ese primer proceso histórico, Pablo Santamarina el fiscal y Virginia Gaspari la defensora. Y que, Leonel Rosito fue declarado inocente por vecinos suyos.

Lo significativo y trascendente, es que fueron doce personas de entre 21 y 75 años, miembros de su misma comunidad, sus propios vecinos, que ejerciendo el máximo poder que la Constitución les puede otorgar (el de encerrar a una persona en prisión), decidieron que el acusado  debía seguir su vida en libertad. Esto es la verdadera democratización que necesita la Justicia.

Había en ese primer jurado jóvenes estudiantes y empleados. Farmacéuticos, ingenieros y amas de casa. En fin, estaba el pueblo dando y haciendo sentir su opinión. Estaban algunos de los nuestros, alguno de  nosotros, ejerciendo su poder. Y como un dato más en  toda esta nueva realidad que se nos presenta,  este primer jurado fue presidido por una mujer que fue quien leyó el veredicto. Ya nada será igual.

En la historia que se comienza a transitar seguramente todavía hay muchas cosas por mejorar. Es muy probable, por lo que se pudo conversar con los responsables de la organización de este primer juicio, que en el futuro algunas cuestiones sean modificadas para que toda fluya más ágilmente. Pero eso en nada cambia el éxito de esta primer experiencia.

La decisión de lo que era y lo que no era justo en un caso concreto, antes del viernes, estaba en manos solo de algunos de nosotros que, pese a ser conciudadanos a veces sentíamos muy lejos de nuestro sentir como pueblo. El viernes, por el contrario, ese sentir se materializó en una decisión que ya nadie podrá modificar.

El camino por delante seguramente no será fácil. Hay que profundizarlo. Sería bueno modificar la ley para que “todos” los casos en los que se posible una pena de 15 o más años de prisión sean juzgados por un jurado popular. Por ahora es una alternativa del defensor y del imputado. 

Además, Pergamino demostró estar en perfectas condiciones para poner en funcionamiento, de manera exitosa, este sistema. Debemos sentirnos orgullosos.

Por todo eso, a lo extraordinario e histórico de lo ocurrido en el Poder Judicial de nuestra ciudad el día viernes, es deseable que sobrevenga una camino de profundización y mayor participación de los jurados populares en la Justicia. El Poder Judicial lo necesita. Nuestra ciudad lo necesita. Y el pueblo lo quiere, lo aprobó, y no quiere que ya nadie más decida por él. Quiere que su voz se haga sentir cada vez más. Porque es su derecho.



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