El Tiempo de Pergamino

Cultura
 Lunes 02 de Marzo de 2026

Por Santiago Céccoli

Dubái, un destino moderno, audaz y diferente

Dubái es una ciudad que no pasa desapercibida. Todo parece pensado para sorprender, para ir un paso más allá. Estuvimos allí reiteradas veces con mi padre y confirmamos algo que muchas veces se dice, pero que solo se entiende en persona: Dubái no creció de manera gradual, se reinventó. Y lo hizo a lo grande.

 

Lo primero que llama la atención es su skyline. Torres futuristas, autopistas impecables y una sensación constante de modernidad. El Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, domina el paisaje y marca el pulso de la ciudad. Subir a sus miradores permite entender la magnitud de Dubái: el desierto extendiéndose hacia un lado, el mar hacia el otro y una ciudad que parece no tener límites. Es una ciudad que deja huella.

Pero Dubái no es solo altura y lujo. Tiene una diversidad que sorprende. En Dubai Marina, la ciudad se muestra elegante y cosmopolita, con paseos junto al agua, restaurantes y una vida nocturna activa pero ordenada. Muy distinto es el contraste que se vive en la zona antigua, donde los zocos, los aromas a especias y el ritmo más pausado recuerdan que esta ciudad también tiene raíces profundas en la cultura árabe.

Uno de los momentos que impacta es salir de la ciudad y adentrarnos en el desierto. Las dunas infinitas, el silencio y los colores del atardecer generan una sensación difícil de describir. Ese contraste entre una metrópolis ultramoderna y un paisaje natural tan puro es parte de la identidad de Dubái.

La gastronomía acompaña esa diversidad. Cocinas de todo el mundo conviven en una misma ciudad, desde restaurantes internacionales de primer nivel hasta propuestas locales llenas de sabor. Comer en Dubái es también viajar, porque cada plato refleja la mezcla cultural que define al destino.

Algo que se percibe estando ahí es que todo funciona con precisión. El transporte, los servicios, la organización: Dubái está pensada para que el viajero se sienta cómodo y seguro. Eso permite disfrutarla sin estrés, incluso siendo una ciudad intensa y en constante movimiento.

Dubái no es un destino tradicional. Es moderno, audaz y diferente. Puede gustar más o menos, pero es imposible que pase inadvertida. Y después de recorrerla, queda claro que no es solo una ciudad de récords: es un lugar que mira siempre hacia el futuro, sin olvidar de dónde viene.



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