Lo que estamos viendo no es casualidad: nos acostumbramos a reaccionar, no a conducir. Discutimos lo que otros ponen sobre la mesa, aun cuando sabemos que no toca el corazón del problema. Y mientras tanto, el deterioro avanza.
Suicidios e intentos de suicidio que crecen en silencio. Pibes que abandonan la escuela porque sienten que no tiene sentido. Barrios atravesados por la droga. Padres ausentes, presos o consumidos por adicciones. Clubes que sostienen como pueden lo que el Estado deja caer. Docentes mal pagos, desbordados. Chicos sin horizonte.
En ese contexto, la baja de la edad de imputabilidad no es una solución estructural: es una respuesta punitiva a un fracaso previo. Encierra la consecuencia, pero no corrige la causa. ¿De verdad creemos que el problema empieza cuando un chico comete un delito y no mucho antes, cuando ya fue abandonado por todos los sistemas que debían sostenerlo?
La pregunta incómoda es otra: ¿qué proyecto alternativo estamos ofreciendo? ¿Qué agenda propia estamos construyendo para disputar sentido, prioridades y futuro? Si la política solo se limita a criticar lo que propone el oficialismo, pero no presenta un camino claro, termina orbitando alrededor de la agenda ajena.
Hace falta algo más profundo que consignas. Un programa integral que articule educación, salud mental, deporte, trabajo y comunidad. Que fortalezca clubes y escuelas como espacios de contención real. Que invierta en prevención de adicciones con presencia territorial. Que acompañe a las familias antes de que se rompan. Que ponga recursos donde hoy solo hay diagnósticos.
No se trata de negar el problema de la inseguridad. Se trata de comprender que sin proyecto social, sin igualdad de oportunidades y sin comunidad organizada, cualquier respuesta será parcial y tardía.
Si no volvemos a pensar un proyecto de país para las mayorías —moderno, realista y centrado en la niñez— seguiremos discutiendo síntomas mientras las causas se profundizan. La batalla cultural no se gana reaccionando: se gana proponiendo un horizonte. Y ese horizonte tiene que empezar por nuestros chicos.
Yami Ordóñez ...
El Socorro vivió una ...
Copyright © 2026 El Tiempo de Pergamino