La despedida de Marcelo Araujo, uno de los relatores más emblemáticos del fútbol argentino, quedó marcada por una situación tan inesperada como incómoda para sus seres queridos.
Este martes 17 de marzo al mediodía, familiares, amigos y colegas se acercaron al Cementerio de la Chacarita para darle el último adiós. Sin embargo, lo que debía ser un momento íntimo y cargado de emoción se transformó en un verdadero mal momento.
En medio del dolor por la pérdida del histórico locutor, los presentes comenzaron a advertir que algo no estaba bien: el coche fúnebre con el féretro no llegaba al lugar. Durante varios minutos reinó la incertidumbre entre quienes aguardaban para despedirlo.
Con el correr de los instantes, finalmente se conoció el motivo del desconcierto. Por un problema administrativo, el vehículo funerario había sido enviado directamente al crematorio, lo que impidió que familiares y allegados pudieran realizar la ceremonia prevista.
Ante este imprevisto, y en medio de la conmoción, los presentes decidieron improvisar un homenaje en el lugar. Formaron una ronda, compartieron palabras en su memoria y lo despidieron con un fuerte aplauso, en un gesto cargado de emoción que buscó honrar su trayectoria y legado en el relato deportivo.
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