El primero de Mayo en Buenos Aires
La injusticia social que existió a fines del siglo XIX y principios del XX a pesar de lo que aseguran los libertarios que buscan llevarnos a esos tiempos debió ser muy grande, aunque nos cuesta rastrearla en profundidad porque es sabido que la mayor parte de los testimonios (periódicos, cartas, fotos, documentos) registran la existencia de los privilegiados sociales y la historia está registrada desde esa clase social, que es la que deja testimonios.
Lo cierto es que en plena zona de la Recoleta se celebró por primera vez el Día de los Trabajadores en la Argentina. La convocatoria se concretó en la sede del Prado Español, ubicado en lo que hoy es uno de los barrios exclusivos de Buenos Aires, la reunión se inició a las 3 de la tarde del 1° de mayo de 1890 y juntó alrededor de 2.000 a 3.000 personas, una concurrencia numerosa para la época, también se realizaron diferentes manifestaciones en varias ciudades y pueblos: en Rosario, Bahía Blanca y en la pequeña localidad de Chivilcoy. Al día siguiente, los asistentes se enteraron de que habían perdido su jornal “por faltar al trabajo”.
La importancia de ese primer primero de mayo en Buenos Aires radicó en el hecho de resolverse la creación de una Federación de Obreros de la República, editar un periódico para la defensa de la clase obrera y dirigir al Congreso Nacional una petición solicitando la sanción de leyes protectoras del trabajador.
El Primer Primero de Mayo en Pergamino
Estas ideas sociales que se desarrollaban en Buenos Aires fueron traídas a Pergamino por el italiano Adriano Padroni, quien divulgaba ese ideario por las distintas localidades del norte de la provincia de Buenos Aires, especialmente en Pergamino.
Para tener una idea de la situación paupérrima del trabajador en esos años en los cuales no podía exigir lo mínimo de lo que le correspondía por la debilidad en que se encontraba: sin leyes, sin organización y con una realidad negativa como lo demostraba la cantidad de desocupados convertidos en mendigos, se encuentra cabalmente reflejado en este texto extraído del periódico de Pergamino El Municipio del 5 de agosto de 1891:
“Es bien conocida e innegable la crisis económica que actualmente sufren todos los pueblos de nuestro país; pero es indudable que algunos pueblos sufren más que otros debido a circunstancias inexplicables.
Lo que podemos asegurar sin exageración es que jamás se ha conocido una crisis más abrumadora que la presente, reagravada en estos meses de invierno. Todos los comerciantes e industriales de esta localidad manifiestan sin reservas las dificultades que sufren para cumplir con sus compromisos por causa de la escasez desesperante de dinero por cuyo motivo no puede cobrarse ni realizarse transacciones de ninguna clase”.
Esa situación social y las ideas reivindicatorias que estaban en el aire fue convocando para llevar adelante el primer 1° de mayo en Pergamino que se realizará a dos años del concretado en Buenos Aires, es decir en 1892.
El mismo estuvo organizado principalmente por obreros ferroviarios, el gremio de los carreros y empleados de comercios. No fue fácil, ya que se presentó un conflicto de proporciones con los patrones que no quisieron acordar el asueto. Sin amedrentarse ante las amenazas de todo tipo se llevó adelante con estallidos de bombas y discursos de corte socialista donde se reclamó, principalmente, por las ocho horas de trabajo, prohibición del trabajo de los menores de 14 años, prohibición del trabajo para la mujer cuya naturaleza afecte la salud, prohibición del trabajo a destajo y se concretó un almuerzo de camaradería.
Una lucha que, indudablemente, continúa por estos días.