La Argentina no nació como un país rico, ordenado y condenado al éxito. Al contrario. El Virreinato del Río de la Plata era el más pobre de todo el continente. Lejos de los grandes centros de poder, con enormes dificultades económicas, escasa infraestructura y profundas tensiones internas.
Y aun así, en medio de esa precariedad, un grupo muy diverso decidió construir algo nuevo.
En Mayo de 1810 convivían hombres de ideas distintas, temperamentos opuestos y trayectorias muy diferentes. Había militares y civiles; jóvenes apasionados y dirigentes moderados; religiosos y laicos; criollos y españoles nacidos en la península. Algunos eran prudentes negociadores; otros, impacientes revolucionarios.
No pensaban igual. Discutían. Desconfiaban entre sí. Y tenían intereses distintos.
Pero comprendieron algo esencial: ninguna comunidad se construye sin acuerdos básicos.
Por eso el 25 de Mayo también deja una enseñanza muy actual. La política implica conflicto, pero también construcción. Sin capacidad de asociación, coordinación y trabajo en común, las sociedades se paralizan.
La Revolución de Mayo fue el esfuerzo imperfecto, complejo y valiente de patriotas que entendieron que había algo más importante que sus propias diferencias.
Los hombres de Mayo discutían casi todo. Pero coincidían en algo esencial: había una patria por construir.
Feliz día de la Patria !
MARCELO PACIFICO
Abogado
El arzobispo de Buenos Aires, ...
Desde el Servicio de ...
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