Las palabras y el lenguaje nos delimitan, no nos limitan.
Todo lo que somos y sabemos esta contenido en los abecederarios y en las distintas combinaciones que podemos hacer, se expresan en nuestro teatro de representación que es nuestro cerebro y el de nuestros semejantes.
El lugar más pequeño: un punto, el mayor: el universo.
Lo que somos y aprendimos lo recibimos mediante los sonidos que interpretamos como palabras que nos dan sentido y significado...
Decir cualquier palabra sin contexto, sin que fuera escuchada, dirigada a alguien o escrita para ser leida, no significa nada, solo un ruido o un garabato.
Nuestro aparato perceptivo, nos permite escuchar, sentir frio o calor, el roce, la presión, el de fonacion hablar, el motor escribir, todo bajo nuestra estructura psíquica y física.
Gracias a estos códigos establecemos los vínculos, los intercambios, las interacciones, nos desarrollamos.
El resto de la naturaleza tiene los suyos, a partir del conocimieto, de las investigaciones, de las lecturas, del aprendizaje podemos saber e imaginar como se generan los intercambios del mundo vegetal u animal, que ocurre con el clima en nuestra atmósfera, como lo hacemos en el ambito de lo humano.
Imaginar es una palabra, como lo son: soñar, desear, miedo, alegría, tristeza, lo extraordinario es que representan, emociones, sentimientos.
Nos estamos refiriendo a lo conocido, pero que más hay, en los bordes, en esa frontera donde nada termina y permanentemente ampliamos, un mundo desconocido.
Sabemos un poco, casi nada de cada área de la vida y de las distintas actividades.
Qué hay en la música que no se expresa con palabras, qué en el dibujo o la pintura, sensaciones, emociones, qué en los números, ¿ideas y conceptos como en las palabras?.
Ante las carencias, hambre, sequías, la naturaleza sufre, se ve el dolor de personas, animales, vegetales, se comunican? o uno solo lo imagina.
Estas operaciones de traducir sonidos en palabras que representan conceptos, ideas, emociones, nos permite comunicarnos.
El futuro va a depender en manos de quién y al servicio de que esté el uso de las palabras y el lenguaje.
Los grupos de poder ya lo vienen haciendo.
Advertimos, somos el producto de las ideas y los conceptos, los relatos que explican y justifican acciones. Hasta aca podemos decir que hubo un manejo democratico del uso de las palabras y de los lenguajes porque existieron Estados organismos que sostuvieron controles, se permitio el debate, las diferencias, el disenso.
No se debe dejar que se pierda o se delegue el uso de la palabra y el lenguaje a quienes proponen destruir.
Manejar la comunicación, con las nuevas herramientas comunicacionales es muy peligroso, se construye o destruye.
Todo el contenido dado por la cultura y el tiempo puede ser perdido si se desvirtúan las palabras.
No es que vamos a dejar de sentir, pensar o imaginar, están cambiando su aplicación y se está deformando lo que interpretamos.
Si dejamos que esto se instale, la palabra va a dejar de ser el amortiguador de las diferencias y el lenguaje la herramienta para lograr acuerdos y consensos entre los diferentes.
Si la palabra se monopoliza vamos a perder la riqueza de lo diverso, vamos a matar la creación y se va a perder el sentido de lo humano.
Defendamos que no haya límites en la generación del lenguaje, de las palabras, luchemos por qué siga siendo una construcción colectiva y diversa, para no ser dominados por la ignorancia.
El emblemático Taller ...
La Ciudad Maravillosa. ...
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