Por aquellos días, Coca-Cola realizaba una promoción llamada “Destapa la pasión y viaja gratis de por vida a los mundiales”.
La dinámica parecía sencilla
Al comprar una botella de vidrio, María recibía una tapa que podía canjear por uno de los seis vasos conmemorativos de la promoción. Coleccionó todos los diseños, llenó seis cupones con sus datos y los depositó en una urna.
Después continuó con su vida.
El 14 de junio de 1998 recibió una llamada inesperada. Una persona le informó que había ganado viajes de por vida a todas las Copas del Mundo, con los gastos pagados y el derecho de llevar un acompañante.
Creyó en una equivocación
La empresa tuvo que llamarla varias veces antes de que enviara a su esposo a comprobar que el premio realmente existía.
Cuando él regresó con la confirmación, ambos comenzaron a saltar de alegría.
Había un detalle que hacía la noticia todavía más extraordinaria: María nunca había salido de Ecuador ni viajado en avión.
Su primer vuelo la llevó a Francia para presenciar el Mundial de 1998. Solo tuvo unos días para obtener el pasaporte y preparar el viaje. Asistió a Corea y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
Siete Mundiales
En cada viaje pudo escoger un acompañante. Compartió la experiencia con su esposo, una prima y su cuñada. También llevó consigo la bandera ecuatoriana y regresó a casa con fotografías y recuerdos de los países.
Coca-Cola Ecuador confirmó que solamente dos personas obtuvieron aquel premio en toda Latinoamérica: María y otro ganador en Perú.
Lo que comenzó con una botella, terminó convirtiéndose en una aventura que atravesó continentes y duró más de dos décadas.
María no compró un boleto de avión ni planeó recorrer el mundo. Solo participó en una promoción y tuvo la suerte de recibir una llamada que transformó para siempre cada cuatro años de su vida.
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