Desde las primeras filas hasta el fondo de la sala, el clima que se respiró fue de pura expectativa y calidez. El estreno se convirtió rápidamente en una verdadera fiesta colectiva, donde el aplauso cerrado y la ovación de pie fueron la respuesta unánime ante el enorme trabajo del elenco.
El arte como puente de superación e inclusión
El punto más alto de la velada se vivió al ver a cada uno de los integrantes del elenco desplegar su talento sobre las tablas. Con gran soltura, pero sobre todo con una entrega absoluta, los protagonistas vencieron sus propios temores y desafíos personales, ganándose el corazón y el respeto del público en cada escena.
Desde la organización del evento, visiblemente conmovidos por el resultado, expresaron un profundo agradecimiento a la comunidad y reflexionaron sobre el impacto de la obra: “Verlos brillar en el escenario es la prueba de que el arte, cuando se hace con pasión y compromiso, es una herramienta poderosa de transformación y sanación”.
Un merecido reconocimiento a la dirección
La noche también guardó un espacio especial para reconocer la labor del profesor y director de la obra, Martín Lencina. Su dedicación incondicional en cada ensayo, su guía constante y su capacidad para amalgamar las distintas individualidades en un proyecto común fueron destacados como pilares fundamentales para que este sueño hoy sea una hermosa realidad.
Un aplauso para toda la comunidad
El éxito de “¡Una cosa de locos!” no se explica únicamente por lo que sucedió arriba del escenario, sino también por el incondicional sostén que hubo abajo. Los organizadores hicieron extensivo su agradecimiento a las familias, amigos y vecinos de Pergamino que acompañaron el proceso y llenaron el teatro, demostrando una vez más que cuando la comunidad se une detrás de un proyecto inclusivo, las noches inolvidables suceden solas.
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